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IGLESIA VIVA, Nº 211, jul-set, 2002
SIGNOS DE LOS TIEMPOS
Tusta Aguilar, Proyecto Cultura y Solidaridad y
Nélida Molina, Grupo MALWEN
A lo largo de estos años, la perspectiva de género se ha convertido en un punto central para abordar los problemas de la pobreza y del desarrollo. Las alternativas posibles ante las situaciones masivas de injusticia y exclusión que nos encontramos pasan por adoptar una perspectiva de género y, en concreto, por fomentar acciones que lleven a un mayor protagonismo reconocido de las mujeres en estos procesos. De hecho, los movimientos feministas han puesto de relieve la ausencia del papel de las mujeres en los estudios sobre la pobreza y el desarrollo.
La evolución de la historia y el desarrollo de las culturas está directamente vinculada con las migraciones. El simple ejercicio de mirar a nuestro alrededor, nos permitirá apreciar cómo, las grandes potencias económicas del mundo, se han formado con el aporte de grupos humanos provenientes de otras tierras. Un claro ejemplo a este respecto, es el de Estados Unidos, que cuenta con migraciones de todo el planeta. No es casual que en este país se concentre el poder y el control sobre el resto de la humanidad.
Las religiones y en especial la cristiana se ha propagado por el mundo, gracias al desplazamiento de misiones que se han insertado en la sociedad que les ha acogido, han compartido (o impuesto, según sea el caso) con esas comunidades su visión de mundo, han aprendido de los saberes ancestrales y han potenciado sus conocimientos universales.
En este sentido, las mujeres tenemos mucho que decir. En el juego de roles que nos ha asignado la sociedad patriarcal en la que aún vivimos, nos corresponde un papel fundamental de aporte social en el ámbito privado de la familia, quedando el espacio público para ser ocupado por el hombre. Esta realidad nos afecta a mujeres de todas las culturas. Es posible que, dependiendo del nivel de desarrollo económico que tiene cada país, las mujeres pueden tener más o menos derechos sociales y/o políticos, sin embargo, las desigualdades en el plano económico, la falta de reconocimiento público del aporte de las mujeres al desarrollo de la sociedad en su conjunto, continúa manteniéndose en el anonimato y en la invisibilidad, cuestión que queda claramente reflejada en el lenguaje. El hombre (en sentido genérico) es el que ha evolucionado y producido el desarrollo de la humanidad. ¿Las mujeres no hemos participado de este proceso con nuestro trabajo, supuestamente privado, para que no se nos nombre?
La invasión y sometimiento de unas culturas por otras (como es el caso de América Latina) dio origen a pueblos que, en palabras de Paulo Freire, nacieron y crecieron sin experiencia de diálogo. De cabeza baja. Con temor a la Corona. Sin expresión propia. ¿ No parece que esta situación se sigue manteniendo actualmente, con respecto a las mujeres en cualquier cultura? Sin embargo, nuestros saberes provienen de una cosmogonía ancestral, heredada de generación en generación que se encuentran y solidarizan en cualquier cultura.
Datos sobre mujeres extranjeras en la Comunidad de Madrid.
A finales del año 2001 (entre octubre-diciembre) había 456.987 personas de nacionalidad extranjera empadronadas en la Comunidad de Madrid. De ellas, 224.893 eran hombres y 232.094 mujeres (el 50’8%).
Extrapolando esa tasa a la cifra de extranjeros empadronados en la Comunidad a 1 de junio de 2002, 525.854, se puede estimar la cifra de mujeres extranjeras en la CAM en 267.134, con suficiente grado de fiabilidad.
De estas mujeres, una buena parte son activas e independientes que llegaron a Madrid con su propio proyecto migratorio. Otras, las menos, han venido reagrupadas por sus esposos o han venido a reunirse con sus compañeros o familiares. De ellas, una gran parte trabaja fuera de casa y muy pocas se dedican sólo a tareas del hogar. Se puede considerar, sin embargo, que la gran mayoría son trabajadoras y con frecuencia tienen cargas familiares (en el país de origen y/o aquí). A menudo sus ingresos son los únicos del hogar familiar.
Madrid figura, dentro de España, como la provincia con un mayor volumen de mujeres inmigrantes por la atracción que ejerce el servicio doméstico, "nicho laboral" por excelencia. Según los últimos datos sobre Permisos de Trabajo a ciudadanos de terceros países en Madrid, el 52’5% del total de trabajadores extranjeros residentes (hombres y mujeres) en la provincia, están ocupados en el ámbito del servicio doméstico o de limpieza. Ello pone de relieve que más del 80% de las mujeres trabajadoras con permisos de trabajo en regla, tienen esta ocupación. En cuanto a las mujeres en situación irregular, el porcentaje de las empleadas en el servicio doméstico y la limpieza es, sin duda, superior.
El servicio doméstico es el empleo más abundante y estable en la región madrileña. Esa es la causa de que Madrid sea la única provincia de España donde el número de mujeres trabajadoras en situación regular supere al de los hombres: el 57 % de los permisos de trabajo en vigor pertenecen a mujeres.
Evolución reciente del número de mujeres extranjeras empadronadas en la Comunidad de Madrid: 1996------- 70.547 (cifra real a 1 de mayo)
2000------- 150.062 (cifra real a junio-septiembre)
2001------- 232.094 (cifra real a octubre-diciembre)
2002------- 267.034 (estimación 1 de junio)
Estimación* a 1 de junio de 2002 de las mujeres extranjeras empadronadas en la Comunidad de Madrid según su nacionalidad. Colonias de inmigración económica de más destacada presencia:
| Nacionalidad |
Mujeres: |
Población total |
% mujeres/total |
| - Ecuador |
67.614 |
126.146 |
53’6% |
| - Colombia |
38.167 |
68.034 |
56’1% |
| - Marruecos |
21.816 |
53.329 |
40’9% |
| - Perú. |
14.670 |
24.906 |
58’9% |
| - Rumanía |
13.283 |
31.625 |
42’0% |
| R.Dominicana |
19.231 |
12.769 |
66’4% |
| - Argentina |
6.797 |
13.513 |
50’3% |
| - Polonia |
6.891 |
12.667 |
54’4% |
| - China |
5.638 |
11.819 |
47’7% |
| - Bulgaria |
4.640 |
10.617 |
43’7% |
| - Portugal |
4.586 |
8.492 |
54’0% |
| - Filipinas |
4.397 |
7.414 |
59’3% |
| - Bolivia |
3.884 |
6.899 |
56’3% |
| - Ucrania |
3.784 |
7.181 |
52’7% |
| - Cuba |
3.621 |
7.753 |
46’7% |
| - Guinea Ecuatorial |
3.478 |
5.646 |
61’6% |
| - Nigeria |
2.015 |
5.221 |
38’6% |
* Según estimación del total, a partir de la población real empadronada en la ciudad de Madrid a esa fecha, suponiendo el peso constante de la ciudad en la provincia sobre los valores a octubre-diciembre de 2001.
Otras consideraciones sobre las mujeres inmigrantes en Madrid
El hecho de que el servicio doméstico sea el nicho laboral a cubrir en Madrid y que el trabajo en él constituya uno de los más estables y el que genera mayor oferta, determina el carácter femenino de la inmigración en Madrid; también que los ingresos de las mujeres puedan ser más estables y regulares que los de los hombres; que la mujer se pueda desenvolver mejor económicamente que el hombre; que con más frecuencia sea ella y no el hombre quien soporta el hogar familiar y que este hecho provoque, en culturas y estructuras sociales "machistas", una pérdida de autoridad del hombre, ruptura de la pareja y desestabilización familiar.
Con frecuencia la estructura familiar de la migración en Madrid es monoparental, con mujeres jefas de hogar, tanto de partida (la estructura ya era así cuando se inició la migración, como es el caso de muchas mujeres latinoamericanas, dominicanas sobre todo), como por ruptura en la migración o durante la reunificación familiar. Por tanto, muchas mujeres inmigrantes en Madrid tienen cargas familiares no compartidas.
Dificultades de las mujeres extranjeras no comunitarias para acceder a otros tipos de trabajo que no sean los domésticos, aunque tengan un alto nivel de formación:
- legales: sólo pueden de acceder a puestos de trabajo que no son cubiertos por españoles. Una vez que la mujer alcanza un permiso de trabajo renovado, podría acceder a cualquier puesto de trabajo, pero antes debe tener homologado su título profesional.
· homologación de títulos: proceso que implica presentar las calificaciones académicas con todos los programas de estudio de cada asignatura cursada durante la carrera, todo legalizado y compulsado desde el país de origen (lo que conlleva el pago por cada sello que se le agregue a los títulos y programasrequeridos).
- lengua
- pugna por los puestos de trabajo de mayor cualificación: en competencia con los titulados españoles ¿¿¿qué quieres decir con esto???
Grupo Malwen: Mujeres, Inmigrantes, Agentes Sociales de Cambio
Tomando en cuenta los datos antes mencionados y desde esta perspectiva creemos que tiene interés dar a conocer experiencias que, como la del Grupo Malwen, evidencian la capacidad de las mujeres, desde una situación de clara desventaja social, cultural y económica, de organizarse y utilizar sus potencialidades no sólo en los espacios privados sino, también, en los públicos, mediante un diálogo de mujer a mujer con diferentes culturas y saberes, unidas por una realidad de género por encima de otras diferencias sociales.
El Grupo MALWEN (que en lengua propia del pueblo mapuche quiere significar espacio-espíritu de mujer). Surge de la iniciativa de un grupo diverso de mujeres profesionales de diferentes nacionalidades (incluida la española), con una trayectoria de participación social en sus países de origen, que viven en Madrid y que en el proceso migratorio de reorganización de sus relaciones sociales, se encontraron en el espacio de la ONGD Proyecto Cultura y Solidaridad que las acogió, les brindó apoyo y voz propia para la búsqueda de su realización personal y colectiva, en un contexto social adverso a su desarrollo profesional y cultural.
Generaron un espacio de convivencia intercultural, en el que se nutren y comparten los saberes sociales y ancestrales con hombres y mujeres de diferentes culturas, con otros agentes sociales, con voluntarios y técnicos que trabajan en el ámbito de la educación y cooperación al desarrollo local e internacional. En este proceso han comprendido y aprehendido su significancia de género y el aporte sociocultural a la nueva tierra que las acogió. En un momento inicial se propusieron:
· Conocer el discurso propio de la mujer inmigrante, sobre la base del conocimiento de sus ideas, con el fin de incorporarlo al discurso social, al discurso especializado y a los espacios específicos donde se trate el tema de la inmigración, incluyendo la perspectiva de género y la visión de quienes viven estos procesos.
Con una trayectoria ya de cinco años, se puede decir que han logrado con creces estos objetivos. El Grupo MALWEN se ha autoformado y ha colaborado en la formación de otras y otros, ha organizado Encuentros de Mujeres Inmigrantes que han tenido reconocimiento social por la Universidad de Comillas y ALANDAR, ha gestionado y ejecutado numerosos proyectos de formación y educación intercultural en colegios y asociaciones, ha participado en campañas y proyectos de acogida con mujeres maltratadas y/o traficadas como prostitutas, ha compartido y difundido su experiencia en diferentes encuentros y mesas redondas (Escuela de Mediadores Sociales Interculturales, Escuela de Voluntariado, Escuela de Animación Juvenil, Museo de América, Congreso de Inmigración, Escuela de Sanidad Carlos III, etc. por nombrar algunos), ha promovido la difusión y expresión de otras culturas a través de talleres, seminarios, eventos culturales, programas de radio, entre otros. Aplicando la metodología de la Educación Popular, que parte de la propia experiencia y del reconocimiento de los saberes propios y de los demás, han reconstruido un tejido social que las ha legitimado como aporte al conocimiento de otras culturas.
El camino no ha estado sembrado de pétalos de rosas, ha sido lento, difícil, pero muy productivo. Ha sido un espacio abierto de debate y de diálogo permanente, de crecimiento personal y de participación social. Por este espacio han pasado muchas mujeres que se han sentido interpretadas y apoyadas en su desarrollo personal (algunas se han quedado, otras han continuado caminos propios). Sin embargo, todas han podido superar el trauma del choque cultural inicial y están trabajando codo a codo con las organizaciones sociales españolas por la transformación de un sistema económico más justo y humanitario, un sistema respetuoso de las diferencias culturales y de los derechos humanos. Algunas están desarrollando una importante labor social de mediación en diferentes ámbitos comunitarios, otras continúan en su batalla cotidiana del trabajo, la familia y la educación de los hijos. Pero en todas sus acciones se encuentra la huella indeleble del espíritu y la metodología MALWEN, de creer que Otro Mundo es Posible a partir de la transformación de nuestra propia realidad y con nuestros propios recursos.
El espacio MALWEN continúa abierto a otras mujeres que deseen avanzar en su proyecto de vida. El camino aún es largo y no está exento de dificultades, pero en compañía se hace más llevadero y es más constructivo. El futuro se construye desde el hoy y el grado de participación que tengamos las mujeres en el día a día es un índice del grado de evolución que tendrá nuestra sociedad global. Lento viene el futuro, pero viene (Pablo Neruda)